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Terra
La Coctelera

Bin Laden está muerto

No soy, en absoluto, defensora de la pena de muerte. Si alguien hiciese daño a uno de mis seres queridos no me gustaría verle morir. Lo siento, soy más macabra; preferiría verle entre rejas durante el resto de su vida, trabajando, a ser posible, para que su manutención no le suponga un coste a la sociedad.

Sin embargo, tengo que admitir que la muerte de Bin Laden me ha alegrado profundamente. Por supuesto, no soy tan ingenua como para creer que constituye el fin de Al Qaeda; ya lo han repetido hasta la saciedad en todos los medios de comunicación posibles, pero creo que constituye un símbolo. Y estoy segura de que las familias de todas las víctimas respiran hoy un poco más tranquilas, aunque solo sea un poco.

Sobre todo pienso en el 11-M. Es curioso como recuerdo aquel momento. Estábamos comiendo una hamburguesa en la terraza de mi casa cuando alguien llamó por teléfono. "¿Habéis visto lo que ha pasado en Nueva York?" "No, ¿qué ha pasado?" "Un atentado terrorista a las torres gemelas. Encended la tele, está en todas las cadenas." Terminé de comerme la hamburguesa sentada en el suelo de mi salón, sin creerme lo que estaba pasando. Durante días imágenes de las torres gemelas echando humo y soltando polvo inundaron los periódicos y los telediarios. Ahora, esas imágenes han vuelto a los medios de comunicación, dejando, esta vez, y solo para algunos, un leve sabor a justicia.

Pero en los periódicos también se publicaron, al igual que después del 11-M (no me voy a meter en si lo reivindicó Al Qaeda o no) decenas de fotos de gente muerta, herida, sufriendo. Ahora el mundo aplaude la muerte del terrorista, pero no aplaude demasiado fuerte. Hay miedo. Nadie quiere volver a ver esas imágenes en las portadas de los periódicos del país, y Al Qaeda ha prometido venganza.

Mientras tanto el cadáver del terrorista, supuestamente se pudre en las aguas de algún mar porque ningún país quiere enterrarlo. Se han deshecho de él a toda prisa, según fuentes de El Mundo, para que no lo conviertan en mártir. Pero no se han publicado fotos del cadáver, no se han dado pruebas de su fallecimiento. No dudo de que esté muerto pero ¿por qué no se muestran imágenes del terrorista muerto pero sí mostramos las imágenes de nuestros compatriotas? (Siento usar compatriotas, qué palabra tan americana, pero realmente no se me ocurre otra). ¿Por qué la gente sigue expresando sus dudas de que haya muerto ahora, y no hace bastante tiempo? Desde luego, si Estados Unidos difundiese las imágenes de Bin Laden con un tiro en la cabeza no confirmarían tampoco que acaba de morir, solamente que está muerto. ¿Acaso no es eso lo que importa?

He preguntado a unos amigos americanos (son de Nueva York) como se está viviendo el hecho de la muerte de Laden allí. Unos lo celebran y han ido a la zona cero, y otros simplemente se alegran, respiran más tranquilos y se quedan, como dije antes, con una leve sensación de justicia.

Qué pena que vivamos en un mundo donde la muerte de una persona es causa de fiesta.

Pero yo, de haber estado allí, probablemente habría ido a meter bulla a la zona cero, para compensar todo el silencio que se produjo tras el 11-S.

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El Real Madrid y el Barça enseñan los dientes

Nunca he sido futbolera, pero últimamente me he visto arrastrada al mundo del fútbol, y debo decir que me ha acabado por enganchar. Sí, a mí. Jesús, quién lo diría: estoy indignadísima con el tema del Barça - Madrid.

Ni que decir tiene que soy madridista, jueguen bien o se dediquen a corretear por el campo haciendo solo Dios sabe qué, y aunque me indigne que no se dejen el... la piel en ganar, después del dinero que cobran.

El partido de ida de la Champions fue una vergüenza, no hay por donde cogerlo. La estrategia del Madrid fue terrible (en serio, ¿qué hacían?) pero el árbitro estaba tan comprado que solamente le hacía falta ponerse la camiseta del Barça y jugar con ellos.

Todavía no entiendo por qué diablos expulsaron a Mourinho. Por lo que yo tengo entendido es un tipo bastante templado... Y lo de denunciarle por las declaraciones... Yo, de verdad, estaba convencida de que estamos en un país libre. ¡Aquí cada uno que diga lo que quiera! El Barça tenía todo el derecho de responder a las acusaciones de Mourinho de la misma manera que las había hecho él, y hubiese hecho bien en hacerlo. Pero nos metemos en tribunales, como si fuese una riña entre niños pequeños y tuviésemos que llamar a mamá y a papá para solucionarlo. "¡Papi, es que me ha llamado tramposo!" "Pues es que él se ha tirado al suelo diciendo que le he pegado!".

Y luego está el tema del teatro. Por favor un Óscar para Pedro, Busquets y Álves. En serio, que alguien envíe su candidatura porque estoy convencida de que se lo llevan: a la mejor película de ficción. Si hace falta, crean una categoría nueva, porque lo merece.

No niego que el Barça no tenga un equipo fantástico. Tienen una gran cantera y buenos jugadores, una estrategia de juego lento y pesado que debe resultar desconcertante para el adversario. A mí, desde luego, me volvería loca tanto cambio de balón de un lado para otro. Pero no puedo dejar de pensar que no juegan limpio, ni contra el Madrid ni contra los demás equipos: el tema huele demasiado. ¿Diez jugadores en todos los partidos? ¿Sacan tarjetas a discreción a los demás equipos y el Barça no se lleva apenas? ¿Expulsan a Mourinho por hablar? Uf. De lo de Pepe ni hablamos.

Me parece que estamos dando un ejemplo pésimo de deportividad de puertas hacia fuera. Recordemos que, por lo menos, el Real Madrid es uno de los equipos más internacionales que existen, y no creo que el Barça se quede muy atrás. Nos empeñamos en una mala imagen hasta en el deporte.

¿Quién se acuerda de los indigentes?

Suelo comenzar la mañana leyendo las portadas de las ediciones online de El Mundo y El País. Más que nada por saber qué es lo que pasa fuera de mi burbuja. Porque aunque la ignorancia en muchos casos dé la felicidad, tampoco quiero ser una idiota ignorante. Ya sabéis, un punto medio, que dicen que es donde está la virtud.

En estas estaba el pasado jueves, cuando me encontré un artículo de El Mundo que se titulaba “Radiografía de los ‘sin techo’”, que arrojaba estadísticas sobre las características de estas personas. Tengo que confesar que siempre me ha interesado el tema, y sobre todo me dejar helada la pasividad de los políticos ante esta situación.

Cifras e intereses creados

Según este artículo, hay 6.190 personas sin techo durmiendo en la calle, 33.464 personas sin vivienda que recurren a albergues e instituciones y 1.475.037 personas con vivienda inadecuada. ¿Quién se acuerda de ellos? Sí, bueno, cuando vamos andando por la calle y nos tenemos que apartar porque están sentados en la acera, o cuando nos cruzamos con algún borracho en el metro, o cuando se acercan a pedirnos limosna se nos pasa por la cabeza compadecernos. Y les olvidamos en tres minutos, en cuanto les hemos perdido de vista. Los políticos, al parecer, solo se acuerdan de ellos cuando molestan, cuando empobrecen la imagen del país, cuando ensucian las calles. Bye, bye humanidad, que mueres a manos de la política y los intereses creados.

Y, pásmense. El 13% de estos indigentes tiene estudios universitarios y el 11,8% trabaja. La mitad de los que no tienen trabajo, lo buscan. Y siguen en la calle. Insisto, pásmense. Es lo mínimo que podemos hacer.

¿Ayuda?

Los políticos insisten en que hay suficientes centros de acogida y comedores sociales, y que a veces quedan plazas libres por las noches. Permitidme que lo dude, porque, teniendo estos comedores sociales, ¿por qué algunas personas se quedan sin comer, sentadas en la calle? ¿Por qué algunas personas en lugar de ir a los albergues duermen en la calle, pasando frío?

Es cierto que existe un porcentaje de personas que son borrachos, o drogadictos, e incluso un porcentaje de personas que tienen trastornos mentales. A esas personas suele darles todo igual; dónde duermen, qué comen y todo lo demás. Y, como nadie se hace cargo de ellos, no se reforman nunca y sigue dándoles todo igual. Mueren, y se les entierra vaya usted a saber dónde, y dejan de dar problemas, y nadie se acuerda de ellos.

Sin embargo hay otro tipo de personas que simplemente atraviesan verdaderas dificultades. Y sí que buscan ayuda.

Hace poco, paseando por la zona de Malasaña, vi una cola de espanto, larguísima, con gente de todo tipo. Jóvenes, mayores, gente limpia, gente sucia, gente bien vestida, gente con harapos. Algunos hablaban entre sí, otros esperaban pacientemente su turno de entrar al portal mirando alrededor o pensando cada uno en lo suyo. Al llegar al principio de la cola me di cuenta de que esperaban para entrar a un comedor social. Las colas para entrar a los albergues son iguales, y en ocasiones, me consta que la gente se queda fuera. La gente no quiere dormir en la calle. La gente duerme en la calle porque no tiene recursos y la beneficencia no ayuda o porque tiene problemas psicológicos.

Y el único problema que ven los políticos es que ensucian las calles y dan mala imagen…

Positivismo y felicidad

El otro día me recomendaron un video que anda por Youtube (bueno, no anda, pero ya me entendéis) y que, por lo visto, está teniendo mucho éxito entre los internautas. Se trata de una conferencia televisada ofrecida por Emilio Duró, un catalán que, como dice él mismo, lleva "veinte años estudiando a las personas que encuentran parking".

Me llamó mucho la atención, porque la tendencia del ser humano es estudiar al que está mal (las facultades de psiquiatría y psicología no dejan de vomitar licenciados o graduados) pero no a aquellos que triunfan. ¿Por qué? ¿Es el ser humano negativo por naturaleza? ¿Por qué nos empeñamos en corregir las cosas que hacemos mal en lugar de hacerlas bien desde un principio? ¿Significa eso que no sabemos vivir?

Emilio Duró sostiene que las personas aprenden por emociones, ya que la memoria no está "situada" en el córtex (la parte "racional" del cerebro, por llamarlo de alguna manera), sino en el cerebro límbico. Repetía varias veces a lo largo del discurso; "hay cien mil avispas que no te pican. Pero tú solo te acuerdas de la que te pica. ¿Por qué? Porque has sentido dolor."

Vaya, pues es cierto. Yo recuerdo a aquella avispa que me picó dos veces, en concreto en el cuello y en la barbilla estando en un campamento de verano. Mi monitor me dijo: "Has tenido mucha suerte. Si te llega a picar medio centímetro más atrás, se te podía haber inflamado la zona y te hubiese impedido respirar". Evidentemente, aquello no lo olvidé, ni he olvidado qué estaba haciendo en ese momento, ni las gafas que llevaba, ni siquiera la ropa. Sin embargo, no puedo hablar de ninguna otra vez que me haya perseguido una avispa que no me picó.

Esto significa que los seres humanos aprendemos por dolor, aprendemos por pasión, aprendemos por felicidad, aprendemos por angustia. Eso explica por qué las personas son capaces de cambiar cuando sufren un impacto emocional grande, ya sea bueno o malo.

El caso es que, si nosotros aprendemos por las emociones, ¿por qué nos regocijamos en las emociones negativas? Si todo es relativo, si todo depende del color con que se mire, ¿por qué casi siempre le ponemos un cristal de color negro o gris?

Creo que es cierto que nada es malo o bueno per se, somos los seres humanos los que lo convertimos en bueno o malo. Como decía Duró, "El ser humano es el único animal capaz de joderse la vida", porque no vemos la vida con positivismo, no le ponemos el cristal color rosa.

Está comprobado: la mayor parte de las preocupaciones que tiene la gente son por cosas que no han pasado y que nunca van a pasar. Hablamos de un 80% de las preocupaciones reales de las personas. Nos empeñamos en inquietarnos por cosas que no pertenecen al presente y que nos impiden ser felices, cosas que no deberían ocupar más de dos minutos en nuestra mente antes de que las desechásemos como tonterías o preocupaciones vanas.

Con esto no quiero decir que nos tengamos que olvidar del futuro y vivir a tope y probarlo todo y al cuerno con la planificación. Dios sabe que yo no podría mandar la planificación al cuerno. No. Para mí el futuro debería ser una meta: un lugar al que tenemos que llegar, un triunfo que queremos conseguir, un punto de llegada que no debemos perder de vista. Pero la mayoría de los obstáculos en el camino nos los ponemos nosotros. Creo que si viviésemos el presente de una manera más intensa, sin preocuparnos tanto por el futuro, simplemente dando todo lo que podemos dar de nosotros mismos, esforzándonos a tope en el momento presente... conseguiremos nuestra meta. Y en el caso improbable de que no lo consigamos, tendremos que tener en cuenta que hay otros factores que no dependen de nosotros que también influyen en nuestra vida y en nuestro destino. Pero no habríamos fracasado.

Duró nos dice que cantemos, que bailemos, que echemos los hombros hacia atrás, porque haciendo eso es imposible que estemos tristes. Que nos motivemos, que nos digamos que todo va a ir bien. Defiende que la mente no distingue entre mentira y verdad, y que, por ello, podemos engañarla introduciendo pensamientos positivos. Asegura que seremos más felices, y que las personas motivadas consiguen más éxitos que las personas que no lo están. Es decir, si un conferenciante afronta la charla pensando que el público le va a aplaudir, que va a colaborar, que va a tener un público atento... Probablemente lo consiga.

Os recomiendo que busquéis el video, aunque intentaré ponerlo más abajo por si queréis echarle un ojo. Es muy largo, dura dos horas, pero creo que merece la pena cada minuto de discurso.

Mientras tanto, me despido como hace él: Seguid locos.

Rincón de Lavapiés

Hay un lugar de Madrid en el que todos somos artistas, todos somos especiales, todos somos iguales. Solo pueden encontrarlo aquellos que ya han estado allí, pero es un lugar tan maravilloso que la noticia de su existencia corre como un riguero de pólvora de boca en boca. No se publicita, no tiene nombre oficial, hay que descorrer unas puertas de metal y llamar a la puerta para poder entrar.

Una vez dentro sientes el calor de toda la gente que ya está dentro, riendo, hablando, conociéndose, compartiendo sus historias, sus novelas, sus poemas, sus canciones. Lo que más me gusta es que se aprecia el arte en todas sus formas: desde quien toca la guitarra a quien escribe una novela, desde una improvisación de teatro hasta una poesía de Benedetti.

Hace mucho que no te visito, y echo de menos los miércoles contigo... rincón de Lavapiés.

Homenaje a Tim Burton

Big Fish. Sweeney Todd. Batman. Mars Attacks. Beetlejuice. Eduardo manostijeras. Pesadilla antes de Navidad. La novia cadáver. Y Alicia en el País de las Maravillas.

Por si aún no se han dado cuenta de qué tienen todas estas películas en común, se lo aclaro: todas tienen algo que ver con Tim Burton. Perdónenme que me corrija: por el GRAN Tim Burton.

"Tim Burton" y "no convencional" son dos términos casi inseparables. Todos sus largometrajes tienen un componente importante de imaginación, que nos transporta a mundos increíbles o nos lleva a conocer personajes impensables.

Yo estaba enamorada de Jack Skellington cuando salió Pesadilla antes de Navidad en el 93. Eduardo Manostijeras me enterneció hasta puntos insospechados. Con Big Fish reí, lloré como un bebé y me entraron ganas de enamorarme. Y así con todas las películas que toca Tim Burton: nunca te dejan indiferente.

LOS "MUST" DE TIM BURTON

A continuación, comento las películas de Tim Burton que todo fan del director (por no decir todo bicho viviente) debería ver. Porque son una delicia, porque los actores clavan su papel, porque, simplemente, merecen la pena.

Big Fish

Comenzaré con BIG FISH, una de las pocas películas en las que Johnny Depp no es protagonista... porque ni siquiera aparece. Ocupa su puesto un competente Ewan MacGregor, que aprovecha bien su papel.

La musa de Tim Burton, su preciosa mujer, Helena Boham Carter sí que actúa en esta película en su doble papel de bruja (buena, pero terrorífica) y mujer joven enamorada del protagonista.

Danny De Vito, Billy Cudrup, Alison Lohman, Albert Finney y Jessica Lange completan el reparto de este largometraje cuya moraleja podría resumirse en "toda vida es extraordinaria".

¿La trama? Un hijo (Cudrup) se desespera porque su padre (Finney), enfermo de cáncer Terminal y en su lecho de muerte es incapaz de contarle cómo fue su vida sin revestirla de fantasía.

El argumento es envidiable. El guión, delicioso. Los actores, un cuatro de estrellas... lo normal para una ‘peli'de Tim Burton.

SWEENEY TODD

Seguiremos con Sweeney Todd simplemente porque fue el segundo largometraje que se me vino a la cabeza al hacer la lista de las películas de este director.

Tim Burton adapta el musical de Broadway a la gran pantalla, donde vuelven a coincidir Helena Boham Carter y Johnny Depp, ella en el papel de Mrs. Lovett y él, como barbero diabólico de la calle Fleet... también conocido como Sweeney Todd.

Leí en una entrevista que le hicieron a Boham Carter que ella hizo el casting para Mrs. Lovett como todas las demás mujeres que quisieron optar al papel. Tim Burton no le dijo que estaba contratada hasta poco antes de empezar a rodar. Por lo visto, la actriz se había matado a clases de canto para poder interpretar a la cocinera de la calle Fleet y que su marido no fuese acusado de favoritismos al a hora d contratarla. Gracias a Dios, todo ese trabajo desemboca en una interpretación propia de la talentosa Helena Boham Carter.

Johnny Depp brilla con luz propia haga lo que haga. En este caso, Depp interpreta a un inglés que tras varios años en el exilio vuelve a su ciudad natal, Londres, donde busca venganza. Hacía ya unos años que tras una falsa acusación por parte del juez de la ciudad le habían apartado de su mujer y de su preciosa hija Johanna, y ahora vuelve a buscarlas. Pero nada es como antes en la sombría ciudad; su hija ha sido secuestrada por el juez Turpin y su mujer ha muerto. Para vengarse, montará una barbería encima de la tienda de la siempre devota Sra, Lovett, con la esperanza de poder realizar un afeitado "muy apurado" algún día al Juez y a su ayudante.

La versión de Tim Burton es sangrienta; con chorretones de sangre cada vez que Depp rebana un cuello; las cabezas rodando por los suelos. Sin embargo, no se hace especialmente desagradable, aunque sí se revuelven un poco las tripas. Después de todo, si ustedes no quieren ver sangre, no vayan a ver una película sobre un asesino en serie...


EDUARDO MANOSTIJERAS

Como ya dediqué una entrada de mi blog a comentar Pesadilla Antes de Navidad y no quiero aburrir con el tema, he escogido como tercer "must de Tim Burton" la película que dio a conocer a Tim Burton y a Johnny Depp. En ella también aparece una jovencísima Winona Ryder. (Lástima que la chica tuviese problemas con la cleptomanía, pues como actriz no tiene precio).

Un inventor, que vivía en lo alto de una colina murió antes de poder fabricarle unas manos a su mayor creación: un ser casi humano. En lugar de dedos, Eduardo tiene largas cuchillas.
Un buen día una mujer llamada Peg descubre al "chico" y lo acoge en su casa, conmovida por su soledad. Eduardo se enamora de Kim, la hija adolescente de Kim, mientras los vecinos contemplan deleitados el talento del nuevo inquilino con los setos del jardín. Sin embargo con el paso del tiempo comienzan a ver a Eduardo como una criatura peligrosa y todo cambia a peor.

Se juntan la crème de la crème en este filme, una tragicomedia que consigue que rías, llores y te enternezcas.

Es curioso que el primer corto realizado por Tim Burton se llamase Vincent y que apareciese en él un niño llamado Vincent Malone que se hacía llamar Vincent Price, porque creía que ese debía ser su nombre de superhéroe. Resulta que la voz del narador del corto pertenece a un tal Vincent Price... cuyo nombre volvemos a ver de nuevo entre los créditos de Eduardo Manostijeras, pues encarna a un anciano.


Aquí termina mi pequeño homenaje a este director, aunque creo que no será el último que haga, ni estas palabras las últimas que escriba sobre él... entre otras cosas porque hay más "must" de Tim Burton... y seguirá habiendo más mientras siga dedicándose a esto del cine.

Gritos, aplausos, euforia...

Se cierra el telón.